Síguenos

Iglesia


En la Avenida Vasco de Quiroga, arteria principal de Santa Fe, al lado de la Alameda poniente, se alza la nueva Parroquia San Josemaría Escrivá.

Fachada exterior

El edifico principal del proyecto -la iglesia- llama la atención a primera vista porque está en alto y muy bien cimentado en un talud de granito: es un sólido fundamento, como el de la misma Iglesia Católica sobre la milenaria roca de Pedro.

La fachada es totalmente geométrica, de trazos exactos. La cubierta exterior de los muros es de zinc,  dejando asomar al exterior algo de la madera suave y atractiva, de la que está recubierta todo su interior: de esta forma el templo nos invita a entrar, con una cálida bienvenida. No podía ser de otro modo: es la casa de Dios.

Altura y planta

El templo consta de muy pocas líneas: está formado por dos muros muy altos y curvos que nunca se tocan. El movimiento comienza en las puertas, donde son paralelos; luego se ensanchan para formar a la nave y, al final, sin tocarse tampoco, evocan una idea de infinito que nos arrastra hacia él.
Simultáneamente, la trayectoria de estos dos muros dibuja la planta en forma de pez, símbolo muy utilizado por los primeros cristianos para representar a Cristo.

La altura y el espacio de la nave, ayudados visualmente por las abundantes líneas paralelas de madera en los muros, crean una sensación de elevación interior que invitan a buscar y encontrarse con Dios, en espíritu de oración; a la vez los mismos muros parece que nos abrazan y nos ayudan a dirigir los sentidos hacia el bellísimo altar, a donde convergen naturalmente todas las miradas.

La luz

Lo más importante de una iglesia es la luz. La atmósfera que se crea dentro de la nave no se parece a la de ningún otro espacio al que estamos acostumbrados.
Aquí la luz entra sobre todo desde lo más alto de la nave, en una línea que recorre todo el templo y se encuentra en crucero con otra línea perpendicular de luz, arriba del altar. De este modo se forma una gran cruz luminosa a todo lo largo y en el presbiterio, que es especialmente clara a medio día en algunas estaciones del año.

La zona del altar es la más iluminada y la más digna del templo. Al fondo del presbiterio en el centro está el sagrario,   de hechura similar al frontal del altar, que invita igualmente a la oración y a la adoración a Cristo realmente presente en la Eucaristía, donde Él nos espera constantemente.


Las otras dependencias

El resto de los edificios del conjunto son concéntricos a la nave principal de la Iglesia. Alojan en su perímetro la zona de los confesionarios y la sacristía al este, y un original atrio lateral por el oeste, que hace más amplia la nave y deja ver un espejo de agua a todo lo largo.

En el nivel inferior, se encuentran las Criptas del Rosario, espacio para urnas funerarias, que está lleno de luz y movimiento. Hay allí otras áreas muy amplias del Centro de Formación para los laicos. También en este nivel se encuentra la capilla del Santísimo Sacramento que sigue las mismas líneas curvas de la iglesia y que facilita, con su silencio y penumbra la oración y el culto eucarístico.


Ver algunas fotografías.