Síguenos

PEREGRINACIÓN A LA BASÍLICA DE GUADALUPE 

(2018)

 

  

El pasado 12 de mayo familias de nuestra Parroquia acudieron, llenas de alegría y agradecimiento, a visitar a la Virgen en su casa del Tepeyac. Más de doscientas personas, entre niños y adultos, formaron parte de este grupo de peregrinos.

La devoción a la Santísima Virgen se vivió también en el trayecto de ida y de vuelta, en el que, como es costumbre en las Romerías, se rezan tres partes del Rosario. La última parte del camino se hizo a pie, entre cantos y oraciones, desde la glorieta de Peralvillo hasta la Basílica.

Ya en el Santuario, frente a la imagen de la Guadalupana, el Pbro. Francisco Cantú, nuestro Párroco, celebró la Eucaristía. En el marco de la celebración de la Ascensión de Jesús al Cielo, en la homilía, nos recordó que “el saber que nuestro Salvador está gloriosamente junto al Padre nos llena de esperanza”. Que nosotros, al igual que hicieron los apóstoles, acudimos a la Madre de Jesús en busca de consuelo y fortaleza, y que debemos empeñarnos, con su ayuda, en ser fieles a las enseñanzas del Evangelio, cumpliendo de manera ejemplar y alegre nuestros deberes ordinarios.

 

 

 

Aprovechando la feliz coincidencia de que este día, 12 de mayo, se recuerda la figura del beato Don Álvaro del Portillo, “el fiel sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei”, se refirió a un momento muy especial en la vida de Don Álvaro; “En una ocasión, haciendo su oración en voz alta, ante esta bendita tilma de Juan Diego aquí en la Basílica decía: Madre nuestra (…) métenos en tu Corazón Dulcísimo, para que amemos a Jesús como Tú le amas. Introdúcenos en ese Corazón tuyo (…) y haz que, metidos allí, vivamos como Tú vives, sintamos como Tú sientes, nos alegremos con las alegrías de Dios, reparemos por las ofensas que se le hacen, tengamos unidad de vida.”

“Vale la pena fijarnos en esta última petición: que tengamos una unidad de vida, sencilla y fuerte, como le gustaba decir a san Josemaría. Que lo que hoy con emoción le pedimos para nosotros, para nuestras familias, para nuestra querida Patria, luego no lo neguemos con una vida incoherente. Con una conducta extraña a las exigencias del Evangelio”.

También pidió muy especialmente por nuestro país: “A Dios, pues, le pedimos con fe, por medio de María Santísima, eso que sólo El puede lograr: unidad y paz para nuestras familias, un país cada vez más próspero, con igualdad y justicia, con seguridad y sin violencia, con buenos gobernantes emanados de las próximas elecciones. Pero, hermanos míos, a la vez, debemos de poner todo el empeño posible por ser fieles en lo que ciertamente depende de cada uno”.

 

Los asistentes pusieron a los pies de la Virgen, las penas, alegrías y necesidades propias, y las de todas las familias de la Parroquia. Estas son algunas de las vivencias que nos compartieron:

“El traslado en autobús, la caminata, la llegada a la cima, y la Santa Misa; todo estuvo acompañado de un entrañable ambiente que permitió que regresáramos a casa con mucha paz y fuerza interior. ¡Gracias por todo!”.

“Hemos tenido como familia, la fortuna de asistir a las tres peregrinaciones que se han organizado. Y esta vez, como las anteriores, esperábamos la fecha con gran ilusión. Afortunadamente coincidió con que mi mamá estaba de visita en la ciudad de México y pudo asistir. Para ella fue una experiencia nueva y muy grata”.

“En cada ocasión hemos invitado amigos, así que compartimos con ellos la dicha de visitar a la Virgen Morena. Estoy segura de que todos llevamos una larga lista de peticiones especiales, pero también de muchos agradecimientos”.

 

 

En esta liga se puede leer la homilía.