Hoy nuestra comunidad parroquial se llenó de alegría y gratitud al celebrar el Día del Abuelo, una fecha especial para reconocer el amor, la experiencia y la sabiduría que los abuelos regalan a sus familias y a la sociedad. Fuimos parte de una misa de acción de gracias, en la que pedimos por la vida, la salud y la fortaleza de nuestros abuelos, bisabuelos y adultos mayores.

Al concluir la celebración eucarística, compartimos un convivio, lleno de sonrisas, abrazos y momentos entrañables. Fue una ocasión para expresarles nuestro cariño, escucharlos y agradecer todo lo que han hecho por nosotros.
El Día del Abuelo no es solo una fecha en el calendario, sino un recordatorio de que cada día es una oportunidad para demostrarles nuestro respeto y afecto. En su sencillez, nos enseñan que el amor verdadero se encuentra en los gestos pequeños y en la dedicación constante.

Desde nuestra parroquia, elevamos una oración para que Dios bendiga siempre a nuestros abuelos y les conceda muchos años más de vida, acompañados de la ternura de sus familias.
