Peregrinación a la Basílica de Guadalupe 2026

El pasado sábado 16 de mayo, nuestra comunidad parroquial vivió un momento de profunda gracia y comunión en nuestra peregrinación anual a la Basílica. Caminar juntos hacia los pies de nuestra Madre siempre es un regalo, pero este año tuvimos, además, la gran fortuna de participar en la misa de las 3 de la tarde. En esa celebración, la experiencia nos dejó un mandato muy claro en el corazón, una tarea que marca el rumbo de nuestra parroquia para este año y el próximo: “Conoce y date a conocer”.

Durante la homilía, se nos recordaba algo que a veces damos por sentado en el día a día: “Conocer es un acto divino. Darse a conocer es un acto de valentía y de amor”. En un mundo donde muchas veces nos escondemos detrás de las prisas o de nuestros propios miedos, la Iglesia nos invita a romper el aislamiento. A veces nos resistimos a que nos conozcan porque tememos el compromiso, pensamos que implicará cambiar o que nos exigirá hacer más actividades, pero la realidad es más profunda: nadie puede amar verdaderamente lo que no conoce.

La caridad no es un concepto abstracto, empieza con gestos muy concretos. Como se nos invitó en la celebración, “la caridad empieza por un nombre”. Empieza por la valentía de detenernos, mirar al que tenemos al lado en la banca, en el grupo de oración o en el camino, y preguntarle: “¿Cómo te llamas? Perdona, pero no te conozco. ¿Cómo estás? ¿A qué te dedicas? ¿Qué tienes en el corazón?”.

No se nos pide que resolvamos la vida de todos los que nos rodean de la noche a la mañana. El reto que nos hemos traído de la Basílica es mucho más sencillo, pero increíblemente poderoso: aprenderse el nombre de alguien que no hayamos conocido antes. Solo un nombre. Porque un nombre es el cimiento de toda verdadera comunidad.

Regresamos a nuestra parroquia renovados y con una misión. ¡Hala! Conozcan y dense a conocer. Hagamos de nuestra comunidad un lugar donde cada persona sea vista, escuchada y llamada por su nombre, construyendo así, paso a paso, ese encuentro vivo con Cristo.

Scroll al inicio